«Cuando la escuela hiere». La violencia en las aulas, tras el suicidio de la adolescente Sandra Peña

El pasado martes 14 de Octubre, la adolescente sevillana de 14 años Sandra Peña se lanzó al vacío desde la azotea de su casa, terminando con su vida.

Sandra Peña era una alumna que, presuntamente, sufría acoso escolar por parte de varias compañeras de su colegio.

La familia ha anunciado que se querellará contra el centro, ya que no activaron el protocolo de acoso escolar correspondiente.

 

Este dramático hecho reabre varias líneas de debate:

  • ¿Merecen los menores tener una protección especial si han cometido delitos graves, o deberían ir a la cárcel como los adultos?

 

  • ¿Están funcionando los protocolos de maltrato dentro de los centros Educativos, o debería estrecharse la vigilancia para los casos de Bullying?

 

  • ¿Hay formas de prevenir el acoso escolar mediante la educación y transmisión de valores a los niños?

 

 

Nuestro abogado experto en Inteligencia Artificial, Pablo Saez Hurtado, explica que, en los casos de acoso escolar, al haber tantos implicados – compañeros, docentes y director/a – la culpabilidad suele diluirse como un azucarillo en un café.

Y menciona a la filósofa alemana Hanna Arendt , quien expresó la siguiente cita aplicable a casos como el de Sandra Peña:

«Cuando todos son responsables, nadie lo es»

 

Pablo también expresa su voluntad de endurecer las penas a los menores, dado que, en la sociedad actual, la madurez cada vez llega a una edad más temprana.

Expone que, ahora mismo, con 13 o 14 años un adolescente tiene comportamientos cuyas consecuencias son propias de las que asumen personas adultas. Y sus actos causan daños en terceras personas que no están siendo reparados.

Pablo es firme al defender que, si un adolescente estando en plenas facultades comete un delito grave, ha llegado el momento de hacerle responsable, cumpliendo una condena propia de adulto.

 

Suca Baldor, psicobióloga y fundadora de PsicoAcademy, habla de cómo la psicología del grupo nos lleva a seguir a los líderes, aunque las acciones de éstos sean nocivas.

Y cómo el miedo a ser excluido, o castigado, o señalado; empuja inconscientemente al individuo a realizar unos actos que, por su propia voluntad, jamás hubiera realizado.

Es bueno recordar las conclusiones a las que se llegaron tras el experimento de Milgram, donde varias personas obedecieron las órdenes de una autoridad – un hombre con bata – que les pedía realizar descargas eléctricas a otros sujetos que ni siquiera conocían, y que podían llegar a acabar con la vida de la víctima. Ninguno de los individuos investigados se negó a ejercer las torturas, a pesar de estar escuchando las quejas de dolor y auxilio por un altavoz. Como una figura de autoridad se lo estaba ordenando, no se sentían responsables de sus actos.

 

Nuestra consultora en Recursos Humanos, Elena de la Lastra, señala a los cómplices invisibles en los casos de acoso como el de Sandra Peña.

Se refiere a los compañeros y profesores, quienes saben de primera mano lo que sucede en las aulas y en los pasillos, pero en muchas ocasiones deciden no intervenir y mirar hacia otro lado, normalizando lo innormalizable.

Expone que esconder los problemas es una conducta cobarde, máxime siendo la autoridad dentro de un centro educativo.

 

Puedes ver nuestra intervención en Cadena Mix sobre el suicidio de Sandra Peña y el acoso escolar aquí:

 

También tienes el programa en formato podcast, para escucharlo en el coche, o mientras cocinas, o de acompañamiento en tus paseos.

🎧 Mesa Psico-Social en el Mirador de Cadena Mix: Cuando la escuela hiere. El suicidio de la adolescente Sandra Peña

 

Que la pronta pérdida de Sandra Peña nos haga reflexionar a todos sobre la sociedad que queremos construir.

Con cariño ❤️,

Asociación PsicoAcademy

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