Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.
#SomosInfinitos es la campaña del Día Mundial del Autismo 2025
- La campaña resalta la variabilidad existente dentro del espectro del autismo, para concienciar a la ciudadanía de que cada persona autista es única y precisa de unos apoyos especializados e individualizados, adaptados a cada etapa de su ciclo vital.
- El movimiento asociativo también reivindica el compromiso que deben asumir las administraciones para asegurar la financiación estable y suficiente de estos apoyos, promoviendo su sostenibilidad y mejora continua.

Durante años el autismo ha sido objeto de falsedades que han contribuido a la estigmatización de las personas que padecen esta condición, un trastorno que ha sido malinterpretado en la cultura popular y que ha resultado en el establecimiento de estereotipos y prejuicios sobre la percepción de este trastorno y de quienes lo tienen.
Derribamos algunos de esos mitos con la ayuda de personas con autismo (TEA), familiares y expertos que viven de cerca este trastorno del neurodesarrollo.
1 | El autismo no es una enfermedad y no tiene cura
La consideración del autismo como una enfermedad es una concepción errónea que se ha extendido durante mucho tiempo. «El autismo no es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral», señala María Verde Cagiao, psicóloga del área de Investigación de la Confederación Autismo España. Este mito a menudo ha ido acompañado de la falsa creencia de que «puede ser curado», como si hablásemos de una enfermedad en el sentido tradicional. Meli Martínez, directora técnica de Gatea Atención Global, explica que este trastorno del neurodesarrollo no es algo que se «contagia» o se «adquiere» a lo largo de la vida, ni mucho menos algo que tenga un «tratamiento curativo» como si fuera una gripe o infección.
2 | El autismo no solo se presenta en la infancia
Afirmar que el autismo solo se presenta en la infancia es incorrecto. Prueba de ello es Víctor Campos, quien recibió el diagnóstico de Trastorno del espectro autista (TEA) de forma inesperada a los 34 años. Él mismo señala que esta condición «se puede presentar en cualquier momento vital, aunque sí es cierto que existe una tendencia a que aparezca en fases tempranas, sobre todo si los casos son severos».
La psicóloga María Verde Cagiao nos indica que, «tradicionalmente, el diagnóstico se ha centrado en la infancia, lo que ha invisibilizado a muchos adolescentes y adultos autistas, especialmente aquellos con perfiles más sutiles o con estrategias de enmascaramiento o camuflaje de su condición». «Muchas personas llegan a la edad adulta sin haber recibido un diagnóstico apropiado», subraya esta especialista. Meli Martínez (GATEA), coincide en esta reflexión y puntualiza que el diagnóstico tardío se da «especialmente en las mujeres, cuyas características pueden pasar desapercibidas o ser interpretadas de forma errónea, por ejemplo, como timidez extrema, ansiedad o trastornos del estado de ánimo».
3 | Es falso que las personas autistas prefieran estar aisladas
Para la psicóloga María Verde Cagiao la clave está en «el entorno» que, a su juicio, es «el que no les facilita esa participación, porque no se adapta a sus necesidades y características». Esta experta insiste en que «su aparente aislamiento suele ser una respuesta, no una falta de interés». Lo achaca a las «dificultades en la comunicación social» de las personas con autismo: «Les cuesta leer señales sociales como gestos, expresiones faciales o tonos de voz, también pueden no captar normas sociales implícitas». Añade que «algunas personas con TEA sienten ansiedad o incomodidad en situaciones sociales nuevas o poco estructuradas y el miedo a equivocarse» y que, «no saber qué decir o no ser comprendidas puede llevarles a evitar esas situaciones».
4 | Las personas con autismo sí se comunican
«hay personas en el espectro que tienen habilidades lingüísticas fluidas y otras que necesitan recurrir a Sistemas aumentativos y/o alternativos de comunicación (SAAC), bien porque emplean pocas palabras (en el caso de los sistemas aumentativos) o bien porque no utilizan el lenguaje verbal (sistemas alternativos)»
5 | Tener autismo no implica ser una persona agresiva
«Decir que las personas con autismo tienen conductas agresivas es un estereotipo que no refleja la realidad. La agresividad no forma parte del diagnóstico de autismo», afirma María Verde Cagiao (Confederación Autismo España). La experta sostiene que, en determinadas situaciones de estrés, sobrecarga sensorial o dificultades para comunicar lo que sienten o necesitan, algunas personas autistas pueden mostrar conductas que se interpretan como «agresivas». «En la mayoría de los casos, esas conductas son una forma de expresar malestar, frustración o ansiedad, no una intención de hacer daño»,
6 | El autismo no conlleva discapacidad intelectual ni habilidades especiales
«El autismo y la capacidad intelectual son cuestiones independientes», indica Guillermo Benito Ruiz, neuropsicólogo de la Confederación Autismo España. «Aunque la tasa de discapacidad intelectual en el autismo es más alta que en la población general, las personas autistas pueden tener una inteligencia normal o superior», matiza este experto.